El niño es un ser social cuyo desarrollo depende de la calidad de las relaciones que les ofrecen los adultos encargados de su crianza, educación y de las oportunidades que les presenta el medio.
Teniendo en cuenta lo escrito anteriormente, se hace necesario realizar un estudio sobre las causas que originan el desconcierto de esta situación; es decir, cómo se desestabiliza la actitud en los estudiantes con respecto a sus estudios, afectando varios campos de las disciplinas en este caso la lecto – escritura:
KOPPELMAN, Kaplan; en su libro Proceso Escolar (1969), planteó en uno de sus postulados: “Los niños con desventajas culturales, sociales y económicas presentan más dificultades específicas para el aprendizaje de la lecto – escritura”
Según el anterior postulado, Koppelman se refiere a que el desarrollo del niño es un proceso de cambio ordenado y secuencial en el que aprende a realizar movimientos y establecer situaciones cada vez más complejas: Pensar, comunicarse, sentir, expresar, comprender, a relacionarse con los demás y esencialmente a construir procesos de lectura y escritura.
Siguiendo el fundamento que realiza Koppelman, en su mención expone algunos factores que se relacionan con lo siguiente: La poca manifestación de afecto por parte de la familia, poca dedicación por parte de los padres y rechazo por parte de éstos, de igual forma existen situaciones o dimensiones como la socioculturalidad; es decir, el medio donde convive y se desenvuelve el niño no es el más adecuado para su calidad académica.
Principalmente los factores enfatizados por Koppelman, son los directos responsables en el desempeño de las actividades escolares, principalmente en el ámbito de la lecto – escritura.
Resulta alarmante para los docentes de básica primaria observar que en gran proporción de sus alumnos escriben con letra de imprenta y aún más lamentable descubrir que muchos de ellos no saben hacerlo de otra forma.
Sin intención de querer enseñar métodos didáctico – pedagógicos, se cree conveniente determinar en qué etapa del proceso enseñanza – aprendizaje de la escuela elemental se halla la causa de esta grave falencia. Para ello, es necesario delimitar con definiciones precisas los diferentes campos de la Lengua que están involucrados en este proceso como son: La lectura, la escritura y por ende, la composición o producción de texto; tal cual como se definen posteriormente.
Si bien es conveniente que el aprendizaje de la lecto – escritura se realice en forma simultánea, la adquisición de la escritura como tal es un camino más lento. Igual que para toda destreza, el niño necesita de un tiempo de aprestamiento previo que se logra, en la etapa preescolar, a través del dibujo y del garabato.
En la infancia, la lecto – escritura está en vías de formación, sigue un modelo caligráfico escolar de una manera más o menos fiel, de ahí que sea tan importante la buena caligrafía y lectura oral del docente.
El niño es un gran imitador que además sabe distinguir por intuición las formas bellas o armoniosas de las que no lo son. Por esa razón el docente debe comenzar a encauzar, en él, un juicio crítico y estético.
Es necesario, por otra parte, que el maestro asuma una postura ejemplar, normativa y enriquecedora. Ejemplar porque debe servir de modelo, en este caso, a través de una caligrafía o letra clara y una correcta lectura oral. Normativa, al tener que establecer normas para que los alumnos escriban con letra legible y sean espontáneos al leer un texto. Finalmente la lecto – escritura debe ser enriquecedora porque, además de aportar sugerencias, debe enseñar a reconocerse y valorarse cada tipo a fin de poder seleccionar luego la más adecuada para cada ocasión. Esto último nos lleva a tener en cuenta el manejo de grafías y formas de lectura que los estudiantes practiquen.
Los métodos actuales de la enseñanza de la lengua sostienen que, para obtener resultados más rápidos, los alumnos deben dar sus primeros pasos en el aprendizaje de la lecto – escritura utilizando el abecedario de manera apropiada; es decir, primero, mayúscula y luego minúscula. Sin ánimo ni autoridad para poner en tela de juicio estos conceptos, considero de suma importancia que los docentes no deben dejar de lado la enseñanza de la letra cursiva, ni perder de vista el proceso de su adquisición y afianzamiento, ya que es un ingrediente más en la formación del perfil del educando.
Ahora, se hace un enfoque directo a la escritura, puesto que cada estudiante impone en él su estilo. Sus rasgos se van modificando conforme a su crecimiento y maduración.
La misión del docente es procurar, por un lado, que la caligrafía de los estudiantes no pierda legibilidad y por otro, preservar en cada uno de ellos, su estilo personal.
Además, es común que los docentes reconozcan a sus educandos por su letra y forma de leer. Otro factor que contribuye a la despersonalización de la lecto – escritura, es el manejo excesivo de la computadora desde temprana edad. Se ha comprobado que muchos niños de cinco y seis años comienzan a escribir sus primeras palabras pulsando en forma mecánica las teclas de la máquina y no afianzando la destreza motriz con el uso del lápiz.
Se cree que en esta sociedad globalizada y tecnocrática, tanto padres como docentes deben contribuir a que nuestros niños adquieran una identidad propia, con rasgos bien definidos. Procurar que aprendan y afiancen el manejo de una correcta lectura y escritura como parte de su expresión libre.
A continuación, se dan a conocer aquellos términos básicos utilizados en este proyecto de investigación:
LECTURA: Es un proceso que permite obtener y comprender ideas e información almacenada utilizando alguna forma de lenguaje o simbología.
ESCRITURA: Es un proceso mecánico o destreza psicomotriz mediante la cual se aprende a escribir palabras y oraciones y, justamente, de ese ejercicio sistemático y progresivo, depende su soltura y legibilidad.
PRODUCCIÓN DE TEXTO: Es el proceso más intelectual y complejo y necesita, para su eficaz desarrollo, del buen manejo de la lecto – escritura.
APRENDIZAJE: Es un proceso por medio del cual el estudiante adquiere conocimientos a través de los medios y recursos que le brinda el docente y sus experiencias.
COMPRENSIÓN: Es la facultad o capacidad que tiene el estudiante para entender y formarse una idea clara de algo.
CONOCIMIENTO: Es el entendimiento, la inteligencia y el dominio en las facultades que tiene el educando.
Para el desarrollo de este proyecto de investigación de aula, fue necesario tomar como soporte legal lo expuesto por la Ley 115 de 1994, en su artículo 20, donde se plantea como uno de los objetivos generales de la educación básica, desarrollar las habilidades comunicativas para leer, comprender, escribir, escuchar, hablar y expresarse correctamente en lengua castellana.
El Ministerio de Educación Nacional, en sus programas curriculares, plantea como función específica del área de Lengua Castellana desarrollar en el educando las habilidades requeridas para comunicarse y adquirir conocimientos; es decir, hablar y escribir con propiedad, claridad, coherencia y corrección, lo mismo que escuchar y leer comprensivamente. Otra función del área es la de orientar al estudiante en la interpretación de mensajes expresados a través de sistemas de comunicación no lingüísticos como gestos, dibujos, mapas, convenciones internacionales, símbolos patrios y señales naturales, los que son comprendidos y traducidos dentro de un sistema lingüístico, en nuestro caso, la Lengua Española.
En cuanto a la lectura, los fundamentos y marcos legales del Ministerio de Educación Nacional, argumentan que lo fundamental en la lectura es la comprensión total de lo leído; esto debe tenerlo presente el docente en todo momento y desde cuando enseña a leer. A medida que se avanza en el perfeccionamiento de la habilidad para leer, el docente debe llevar a sus estudiantes a entender que el acto de leer implica no sólo interpretar signos y comprender el significado del mensaje; si no que es importante asumir una actitud crítica y relacionar lo leído con experiencias y conocimientos anteriores